//La OCD u Osteocondritis Disecante en caballos

La OCD u Osteocondritis Disecante en caballos

La OCD u Osteocondritis Disecante es una patología del crecimiento frecuente en los caballos. Afecta tanto al hueso como al cartílago articular. Estudios realizados han demostrado que hasta el 25% de los caballos afectados pueden presentar dolor o cojera mientras que el resto permanecen subclínicos (sin síntomas). Esta enfermedad puede aparecer en cualquier fase de la vida del caballo y especialmente en razas que tienen un crecimiento rápido.

¿COMO SE PRODUCE LA OCD?

Aunque las causas que ocasionan esta patología todavía no son exactas las lesiones que provocan y el efecto en el rendimiento del caballo son comunes a todos los animales.

 La osteocondrosis se desarrolla como respuesta a problemas de flujo sanguíneo en la articulación. El cartílago articular y la parte del hueso que se encuentra justo debajo de este (hueso subcondral) son estructuras muy vascularizadas. Estos vasos sanguíneos se encargan de llevar nutrientes a esas zonas. Cuando existe una falta de irrigación se produce la muerte celular y degeneración del hueso subcondral. Esto provoca que el hueso no pueda sujetar al cartílago y que en un momento de alta presión se colapse dándose una rotura parcial del cartílago y el desprendimiento de este.

El fallo de la vascularización puede darse por varias razones, como la infección bacteriana de la articulación, traumatismo o factores hereditarios. Estos factores hereditarios son favorecidos por la selección por parte de los criadores de caballos grandes y de crecimiento rápido.  También se ha demostrado que los factores nutricionales pueden afectar a la vascularización de la articulación. Dietas altas en energía, a parte de conseguir que el crecimiento del potro sea más rápido, hacen que el cartílago articular sea más grueso provocando así una mayor demanda de flujo sanguíneo para nutrirse. Así, en cuanto existe una ligera falta de vascularización de la zona, el cartílago se ve más afectado.

¿CÓMO SE DETECTA ESTA ENFERMEDAD?

El primer signo que encontramos en el caballo es la inflamación en la articulación, acompañada de calor en la zona y cojera. Esta inflamación suele darse desde los 5 meses de edad, aunque en muchos caballos no aparece hasta que estos comienzan con el trabajo diario. El grado de cojera variará dependiendo de la ubicación y de la gravedad de la OCD.  Las articulaciones más propensas para padecer Osteocondritis Disecante son el corvejón, la babilla y el menudillo. Cuando se da dicha inflamación el primer paso que debemos realizar es llamar a nuestro veterinario para diagnosticar la presencia o ausencia de OCD. Para ello, el veterinario suele hacer tres tipos diferentes de pruebas:

–          Examen físico: Primero se realiza un examen general del caballo intentando buscar datos que ayuden a identificar la causa de la cojera.

–          Examen de cojera: El veterinario verá moverse al caballo en diferentes terrenos, realizará test de flexión y bloqueos anestésicos para poder identificar exactamente la zona dañada.

–          Examen radiológico: con la radiografía se podrá observar el defecto existente en el hueso subcondral al haberse desprendido el cartílago, ya que mediante la radiografía el cartílago no puede apreciarse. Por otra parte, la OCD suele ser una patología bilateral, es decir, que suele afectar a las articulaciones de ambas manos o de ambos pies. Esto requiere que se realicen radiografías de las dos extremidades.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

Para decidir el tratamiento óptimo, el veterinario deberá valorar la gravedad de la lesión y el tamaño del fragmento. Los fragmentos pequeños a veces pueden ser tratados mediante antiinflamatorios, infiltraciones de la articulación y reposo, sin llegar a recurrir a la opción quirúrgica.

Sin embargo, cuando los fragmentos son de gran tamaño si es aconsejable la cirugía retirando los fragmentos mediante artroscopia y limpiando la articulación de las moléculas que provocan la inflamación.

La prevención de esta patología empieza desde que el potro se encuentra en el vientre de su madre. Añadir a la dieta suplementos como el CALPHORMIN a base de macro-minerales, oligoelementos y aminoácidos, ayudarán al correcto crecimiento del potro. Este suplemento equilibra la dieta y aporta nutrientes críticos para el correcto desarrollo esquelético. Estudios realizados por el Comité Científico de investigación y desarrollo de TRM han demostrado una reducción significativa de patologías articulares en potros cuyas madres habían sido suplementadas con CALPHORMIN.

La dieta del potro también es crucial. Es aconsejable una alimentación baja en almidón y en energía para evitar un crecimiento muy rápido del animal. Como se comentó anteriormente, este crecimiento fomenta la aparición de enfermedades del desarrollo como puede ser la OCD.

Calphormin-para-OCD

El siguiente paso es el manejo del caballo joven. Es muy recomendable que el potro durante sus primeros meses y años de vida viva en prado. Esto ayudará en el momento de la doma, para que el cambio de actividad no sea tan brusco y el desarrollo muscular sea el adecuado. El trabajo con los potros deberá ser progresivo si queremos evitar la aparición de OCD.

Por último, una vez que comienza el entrenamiento es muy aconsejable la administración en la dieta de condroprotectores como el STRIDE.  Este suplemento alimenticio combina la glucosamina, el condroitin sulfato y el MSM para conseguir la nutrición ideal del cartílago. Administrando este suplemento y el STRIDE MP como condroprotector de mantenimiento aumentaremos la concentración de glucosaminoglicanos, lo que ayudará a soportar la compresión articular y las contusiones.

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Por | 2021-08-06T09:27:38+02:00 20 septiembre 2017|Musculación y articulación|

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