//Problemas musculares y óseos del dorso equino

Problemas musculares y óseos del dorso equino

El dorso desempeña un papel fundamental en la morfología equina por su función como elemento de soporte de la caja torácica, prensa abdominal y peso del jinete. Por ello, el cuidado de su salud es primordial para evitar problemas musculares y óseos.

El dorso comprende la columna desde la cruz hasta la grupa e incluye elementos musculares, óseos, ligamentosos, tendones, articulaciones, etc. Además, tiene un papel esencial en la locomoción, pues constituye la unión de las extremidades anteriores y posteriores, ayudando y participando en el movimiento.

PRINCIPALES PATOLOGÍAS

Entre las principales lesiones que afectan al dorso del caballo identificamos:

  • Lesiones óseas: como la rotura de la apófisis espinosa, que provocan a su vez una inflamación del ligamento interespinoso. Espondilosis y procesos degenerativos en articulaciones intervertebrales.
  • Lesiones musculares: como atrofias, dolores (mialgia), desgarros o contusiones de la musculatura.

Las atrofias musculares pueden derivar de varias causas, pero podemos prevenirlas aportando un suplemento a nuestro caballo que le ayude al desarrollo muscular. Por ejemplo, el Muscle up de TRM, un anabolizante natural que ayuda a promover el desarrollo de la musculatura y mejorar la fortaleza y capacidad atlética del caballo.

Por su parte, el dolor crónico del dorso provoca una rigidez y espasmo general de toda la columna que se conoce como “dorso en tabla”, el cual limita la flexibilidad de la columna. Este síntoma es uno más comunes cuando hay un problema en el dorso.

Los problemas que afectan al dorso pueden clasificarse en:

  • Primarios: si están derivados de una lesión contra las estructuras relacionadas directamente (roturas, mialgias…).
  • Secundarios: cuando son consecuencia de patologías de otras regiones anatómicas (cojeras, dolor cólico…).

MANIFESTACIONES DE DOLOR DEL DORSO

Dependiendo de la lesión, podemos encontrar cuadros clínicos con diferente gravedad; sin embargo, todos provocarán dolor en el dorso equino. Este dolor será manifiesto cuando interactuemos con el animal durante el manejo o en el entrenamiento.

En el manejo, observaremos repentina pérdida de rendimiento y flexibilidad y, en el entrenamiento, notaremos principalmente un cambio del carácter, como una negativa a realizar ejercicios que antes realizaba de forma común.

En la cuadra, observaremos que el caballo tiene hipersensibilidad al cepillo, se molesta cuando colocamos la manta o muerde y patea al ser ensillado. Si el dolor es crónico, el caballo remeterá los pies al andar o escarbará la viruta en la cama para tener una desigualdad de altura y poder tener estirado el dorso.

Durante el ejercicio, los síntomas más indicativos son: cojera unilateral o bilateral, falta de deseo de avanzada, rigidez del dorso, dificultad al realizar los giros, movimientos violentos de la cola, botes o falta de impulsión.

¿POR QUÉ PUEDEN APARECER ESTAS PATOLOGÍAS?

Los factores de manejo son una de las causas principales que provocan las patologías en el dorso. Por ello, debemos prestar especial atención al ajuste correcto de la montura y sus protecciones, a las pautas de entreno inadecuadas o al binomio entre el jinete y el animal, en algunas ocasiones el peso o estilo del jinete no casan con el caballo.

En segundo plano, se sitúa la morfología del animal, ya que hay ciertas características anatómicas que predisponen a las lesiones. Por ejemplo: cruz prominente, atrofias musculares paravertebrales en caballos mayores o lordosis (curvatura del dorso, o también conocida como caballo “ensillado”).

¿CÓMO PODEMOS TRATARLO?

En relación con el manejo, podremos mejorar notablemente muchas patologías con una correcta elección de la montura y un desarrollo de trabajo adecuado a nuestro caballo.

En otros casos, no hay más remedio que tratarlo con administración local o sistémico de fármacos antiinflamatorios. Pero también nos ayudan las terapias naturales, como la suplementación mediante productos como el Kurasyn de TRM, un suplemento a base de ácido hialurónico y cúrcuma que actúa como antiinflamatorio natural, muy efectivo para estos casos.

También podemos recurrir a técnicas de fisioterapia: terapia manual, electroterapia o ejercicios terapéuticos, así como a otras técnicas complementarias como la osteopatía o la acupuntura que nos pueden ayudar.

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En resumen, los problemas musculoesqueléticos y óseos en el dorso del caballo deporte representan un problema de bienestar importante, sobre todo por la implicación de la disminución en el rendimiento atlético. Por ello, debemos estar muy atentos a las manifestaciones que hemos comentado para evitar el desarrollo de cualquier patología.

 

Por | 2019-09-05T16:59:16+00:00 5 septiembre 2019|Sin categoría|

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